CON ALAS DE INFINITO
EL no sabía aún, como compensar el inevitable desfasaje de armonía cósmica, el vacío y oquedad que sobrevendría sobre las especies creadas, en especial la humana.
Faltaba el espíritu de alas invisibles inspirador de su reflejo:el Amor.
La pieza generadora de vida en su obra debía ser delicada como pétalo, capaz de hallar alturas infinitas y de rescatar lo que se hayan devorado las tinieblas. Ella llevaría en su alma la libertad. Brillaría con la luz de lo alto entre muros de cemento y tierra.
Era ya casi el ocaso del sexto día. Pensó en belleza, pensó en bondad, pensó en inteligencia, en quién acendrada de resistencia y valentía sería capaz de guiarlos hacia El.
Y su pensamiento se hizo materia concreta en su pulida obra llamada MUJER.
Ana Salas
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