miércoles, 5 de agosto de 2015

NICO Y LAS SEMILLAS MORADAS

CUENTIPOE INFANTIL-






NICO Y LAS SEMILLAS MORADAS

   Apenas cayó la noche veraniega

   acomodándose sobre los pinares,

   entre los aromas de lomadas floridas 

   y los deleitosos mandarinos cargados,

   la luna guiñó su ojo de plata sonriendo
  
   al búho que lanzó su ululato tenebroso.

   Los zorros fueron a sus madrigueras

   y a las alturas, los pájaros.
  

  Una miríada de luciérnagas, grillos,

   mosquitos y mariposas nocturnas

   aparecieron en un pestañear de capullos.

   Los silencios de la casa se mezclaron

   con los ronquidos del gato Bolita

   y el respirar del guardián Torito,

   un perro de rara alcurnia y casta

   pero astuto y de buen trato.


   Pedro, el padre de Nico bebía café

   y su madre Kiara ordenaba la mesa.

   El niño desde su cama miraba afuera.

   Le fascinaban todas esas pequeñas luces

   en el cielo y entre la noche espesa,

   el silbido del viento y el graznar de patos

   al pasar sobre el techo que lo llevaban

   a un mundo de sueños, de imaginación.

   
   Se durmió con un croar de sapos

    y el crujir de hojas bajo sus párpados

    Al soñar se vio cruzando el mar azulado

    en el lomo de un albatros inmenso.

     El lo llevaba hasta una gran montaña

     cubierta de hojas de colores mágicos

     que hacían cosquillas bajo los pies

     y reían con voces finitas, casi de hormigas.


    Encontró durmiendo plácidamente

    una gran hoja de ojos dorados.

    Y se dio un gran susto cuando la vio

    abrir su boca enorme para bostezar.

    -¡Hola Nico!¡Bienvenido a mi reino!-

     Le dijo, dándole unas moradas semillas:

     -¡Toma  y siembra en el patio!

     ¡Para que siempre haya alegría y suerte!


    Quiso hacer preguntas pero llegó

     a su cama más rápido que un rayo.

     Abrió su mano apuñada ¡y allí estaban!

     las semillas que al otro día, ansioso

     enterró con ayuda de Torito y Bolita

     Y vio que crecían más pronto que él pasto

     los jacarandaes dieron amontonados racimos lilas

      y un manto de mágicas flores violáceas.

         A.S.NICO Y LAS SEMILLAS MORADAS

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