Esas inicuas enemigas del romanticismo
son cruces tiranas, son veneno silentellevándose inmutable, la vida en el tiempo.
Acabando pasiones con reales quimeras.
El amor en cada camino es apedreado;
lleva huellas de dolor y desengaño.
Pero sigue latiendo a pesar del daño,
a pesar de dejar muy atrás prístinos sueños.

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