A cada segundo vagabundeaba la vida en torno nuestro.
Pasaban los sentimientos a vuelo de soleado rayo. Iban y
venían los deseos, las promesas, las miradas rebalsadas de
ternura y de ése brillo de otros poderes extraños, que tiene
el alma, cuando se ha enamorado y vibra, quién sabe en
que espacio.
Estábamos juntos. Solo pensábamos en que éramos como
pájaros sueltos de encierros, hechos de trinos y alas
infinitas.

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