Fue en una noche de esas tantas noches bellas
en que de tan clara se refleja la luna entre las manos
y los cabellos platean sus rayos como hebras de espejos.
Fue en una de esas noches de suspiros y miradas a lo alto
que dejando los pensamientos en blanco, soltando sentimientos
enredados entre proyectos, recuerdos, nostalgias y preocupaciones
dejó oír su voz silenciosa e interna el rosal del patio entristecido
por tu ausencia terrena e irreparable, doliente hasta tocar mi espina, hasta doblarme el alma misma, hasta el ahogo de lágrimas con olor a duelo, con sabor a desconsuelo por sentirme huérfana...
Fue ahí que me dí cuenta madre, de que te habías ido sin vuelta, te habías convertido en fulgurante estrella en el infinito reino.
A.S.
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