Soy solo despojos; un oscuro aleteo de la casualidad. Un montón de ausencias en la cronología y su vorágine que desfalleciendo vive sin el alivio de una silente bandera de paz...
Casi un aborto despreciado de todas las luces, de todas las auroras y los amaneceres plácidos, de todas las emociones primigenias, pasionarias.
Un remolino de crueldad con descendencia genérica me ha dejado desnudo, desalojado del paraíso, vomitándome en lo duro del mundo, como leproso sin vuelta. Como ciego sin brújula en camino incierto.
Confundido por el tic
tac verdugo, incapaz de atinar a otro movimiento que sea diferente al dejar
pasar, dejar hacer, incapaz de saborear la ternura o la fantasía del amor, casi
inválido para sentirme dueño, me entrego
al lacerante aullido fantasmagórico surgido desde dentro, desde la mente y sus
imágenes, sus voces tortuosas.
Entre los rincones tapizados de palabras
necias salen raudos los peores recuerdos que acusan y juzgan sentenciando. La
cruz pesa, la coraza de músculos y huesos pesa doblemente. Pero envenena el
frío cítrico detrás del viento que entre réquiem y responso me acompañan con su
silueta de mortaja un paso adelante siempre, a donde quiera irme.No hay salida del ocaso que termina en la oscuridad.
¿Alguien escapa de este
cerco ancestral pegado como sombra al hombre?
Ni un portal de
sapiencia, ni una mueca del conocimiento, o una ironía de la ciencia que venga
al rescate del alma cuando se vuelve desaliento, cuando nada la sacia, cuando
nada entusiasma.
Ni una mágica palabra que
saque la mira unidireccional del propósito nefasto (…)
No confundas humano, la
borrachera con algarabía, libertinaje con escape; el cambiar con abandonarse
sin norte, el acelerar etapas con ver tu rosa cultivada marchitarse a destiempo.
Si el corazón se pierde, se pierde el cielo. Es mucho el riesgo de lo que no se
conoce ni se calcula. Y el infierno ya se conoce.
El miedo viene subido
en su aullido, con pies de hierro, tronando rodillas, castañeteando huesos,
desorbitando globos oculares, destrozando corazones con su tinte asesino y se
devora la médula de la especie superior.Tal vez, más allá del bosque circunscrito…algo…entre
lo real y lo cuerdo dibuje caminos nuevos bajo la luz.
Ana Salas

